Soy una firme defensora de los productos ecológicos. Sus ventajas ya han sido ampliamente probadas: son mejores para nuestra salud y para la salud del medioambiente.

Pero, como consumidores, es fácil que nos perdamos en las estanterías que nos ofrecen productos ecológicos. ¿Cuáles elegir? ¿Cómo saber si lo son o no? ¿Cómo leer una etiqueta de un producto eco? El listado de dudas puede ser largo.

En este post te hablaré sobre:

  1. Qué és la certificación ecológica.
  2. Cómo es la etiqueta ecológica.
  3. Qué información SÍ nos da.
  4. Qué información NO nos da.
  5. Reflexión sobre la compra eco.

EL CERTIFICADO ECOLÓGICO. ¿QUÉ ES?

Cada producto que se quiere comercializar bajo el epígrafe de Ecológico, Biológico, Orgánico o las abreviaturas Eco, Bio, Org, ha de llevar un sello que nos certifica que realmente ese producto ha sido producido y/o elaborado según unas normas.

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Dentro de la UE, la norma que rige la producción y el etiquetado de estos productos es el reglamento CE 834/2007.

¿Pero, tenemos claro qué es un alimento ecológico? Según la FAO-OMS:

La agricultura ecológica es un sistema holístico de gestión de la producción que evita el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y organismos genéticamente modificados, reduce al mínimo la contaminación del aire, del suelo y del agua, y obtiene un nivel óptimo de salud y productividad de las comunidades interdependientes de plantas, animales y seres humanos.

Dentro del territorio español cada comunidad autónoma tiene la competencia para optar por certificadoras públicas (autoridades de control) o privadas (organismos de control) las cuales otorgan a los productores el sello de certificación de producto ecológico.

¿CÓMO ES LA ETIQUETA ECOLÓGICA?

Saber interpretar una etiqueta ecológica puede no ser fácil. Está llena de abreviaturas aparentemente indescifrables.

Vamos a verlas con detenimiento y verás que es más sencillo de lo que parece.

En el caso de un producto ecológico envasado, como pueden ser unos tomátes en bote de cristal, la etiqueta sería la siguiente:

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Para los mismos tomates, pero en fresco, sin envase, la etiqueta sería así:

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Y aquí te descifro las letras y números de código del organismo de control, que puede ser lo más confuso:

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¿QUÉ INFORMACIÓN SÍ NOS DA LA ETIQUETA ECOLÓGICA?

Cuando compramos un producto con etiqueta ecológica, podemos estar seguros de lo siguiente:

  • No se han utilizado sustancias químicas de síntesis (pesticidas, fertilizantes o herbicidas)
  • Se ha respetado el ritmo de crecimiento de la planta.
  • No se han añadido sustancias artificiales (aditivos, colorantes, aromas…)
  • No procede de semillas transgénicas (No OMG)
  • Está certificado por un organismo de control (privado) o una autoridad de control (pùblica)

¿QUÉ INFORMACIÓN NO NOS DA LA ETIQUETA ECOLÓGICA?

Pero hay mucha información que no tenemos y considero que es relevante:

  • No sabemos nada de su procececia en km. Si es un producto de agricultura local o si ha hecho miles de km hasta llegar a nuestra mesa. Por lo tanto no nos da información sobre la huella de carbono.
  • Tampoco se tiene en cuenta si es un producto de temporada o si ha estado en cámaras.
  • Aunque la agricultura ecológica solo permite los plaguicidas de origen natural, no nos indica si son plaguicidas específicos o no. Un plaguicida no específico es aquel que no solo ataca a la plaga contra la que queremos protejer la planta, sino que dañará a otras especies, que en muchas ocasiones son polinizadoras.
  • Otra laguna es el tipo de embalaje: no hay obligación de que el producto esté envasado en un material reciclable o biodegradable.
  • Nos falta información sobre qué tipo de ética tienen las empresas que hay detrás de esos productos.
  • El certificado ecológico tampoco nos da información sobre las condiciones laborales de las personas que hay detrás del cultivo o procesamiento de esos alimentos.
  • Para eso tendríamos que buscar este tipo de etiqueta de Comercio Justo o “Fare Trade”
  • Y por último no nos dice nada sobre si el producto es o no saludable.

REFLEXIONES SOBRE LA COMPRA ECO:

Comprar productos ecológicos es positivo para nuestra salud y ayuda a quienes apuestan por un tipo de economía más justa.

Pero como hemos visto hay muchos aspectos que no nos los asegura una compra ecológica. Porque, ¿qué es más sostenible: comprar tomates del agricultor de tu zona, aunque no sean eco, cultivados y vendidos en su temporada y que solo han hecho unas decenas de km hasta llegar a tu mesa o comprar unos tomates con el certificado eco que han cruzado medio mundo después de estar meses en una cámara?

Creo que el sentido común puede contestar por nosotros.

El óptimo sería comprar tomates de temporada, a un agricultor que pueda vivir dignamente de su trabajo, que esté en nuestra zona y que además sean de agricultura ecológica. Pero en ocasiones no lo podemos tener todo, ¿verdad?

Tampoco podemos pensar que llenar nuestro carro de la compra de basura ecológica es cuidarnos. Simplemente es pagar más por estropear nuestra salud. Ecológico no es sinónimo de saludable y basar nuestra alimentación en procesados, azucarados (aunque sea de azúcar de caña, miel o sirope) y alimentos no nutritivos pero con el sello “eco” indica que aun nos queda un camino que hacer hasta reconocer qué nos va bien y qué mejor dejar en el estante de la tienda.